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Globalización en Argentina

Una visión desde la Doctrina Social de la Iglesia (DSI)

Argentina ha sufrido el impacto de la globalización realizada con un criterio económico  centrado en las ganancias y con exclusión de motivaciones humanistas. El resultado ha sido una gran crisis con privatizaciones sin control, despojo de los bienes nacionales,  cierre de las pequeñas y medianas empresas por la apertura irrestricta del mercado, precarización del trabajo y prioridad dada al lucro en perjuicio de la persona y su dignidad, al capital financiero en desmedro del productivo. Desocupación y pobreza para una mayoría; corrupción y enormes ingresos económicos inmorales para una minoría

Introducción

La globalización es un proceso de interconexión financiera, económica, social, política y cultural, acelerado por la facilidad de las comunicaciones y especialmente por la incorporación institucional de tecnologías de información y comunicación (TIC), en el contexto de una victoria política del capitalismo y cuando en el orden cultural parecen eclipsarse las ideologías y arrastrar en su caída a los grandes ideales.

Si bien este proceso, en cuanto tal, encierra un potencial considerable para fomentar el bienestar económico y promover relaciones más humanas, en realidad su accionar ha inducido cambios que, por ahora, acrecientan la exclusión de trabajadores, regiones, comunidades y culturas enteras.

Antes de que se inventara la globalización la Doctrina Social de la Iglesia planteaba ya la universalidad y unidad de los hombres en su dignidad, igualdad, equidad y solidaridad. En realidad la globalización surgió como un concepto económico pensado en base a las ganancias posibles de obtener con la extensión de la economía, desde los globalizadores hacia los globalizados.

Para la Doctrina Social de la Iglesia y desde el punto de vista ético, la globalización puede tener una valoración positiva o negativa. En realidad, hay una globalización económica que trae consigo ciertas consecuencias positivas, como el fomento de la eficiencia y el incremento de la producción, y que, con el desarrollo de las relaciones entre los diversos países en lo económico, puede fortalecer el proceso de unidad de los pueblos y realizar mejor el servicio a la familia humana. Sin embargo, si la globalización se rige por las meras leyes del mercado aplicadas según las conveniencias de los poderosos, lleva a consecuencias negativas.

La Iglesia, aunque reconoce los valores positivos que la globalización implica, mira con inquietud los aspectos negativos derivados de ella" -JPII

 

Características

Para señalar los rasgos sobresalientes de este fenómeno, es de cierta utilidad describir algunos de sus elementos característicos, como:

Manifestaciones

La globalización se muestra en todas las manifestaciones de nuestra existencia. Podemos identificarlas en:

Niveles de globalización

Es preciso notar que el fenómeno de la Globalización se manifiesta con un rostro concreto en economía: el que le dan las empresas o los trabajadores y con otro rostro en el ámbito sociopolítico: el que le dan los partidos políticos o movimientos sociales o el Estado; y por supuesto con otro diferente a nivel cultural, configurado por las familias- escuelas, universidades y hasta instituciones recreativas.
 No se puede  atribuir a ninguno de estos niveles una preponderancia causal en las explicaciones de las diversas realidades sociales. Sin embargo el nivel tecnoeconómico  subyace en los demás niveles y todos de una u otra manera finalizan creando una cultura globalizada.

Nivel tecnoeconómico

La incorporación de las TIC y de otras técnicas a los procesos productivos ha acelerado la desmaterialización y la desnacionalización de muchos productos y de muchas empresas.-

La Globalización en el mundo del trabajo ha sido perjudicial para los asalariados  no directivos, por su pérdida de ingresos a favor de los beneficios empresariales y de las retribuciones de los directivos.

El aumento de la desocupación en el mundo del trabajo corre  pareja  con la competencia entre las empresas a tal punto que no es exagerado afirmar que grandes empresarios luchan por la supervivencia. Sin embargo en esta nueva organización del capital los perdedores absolutos, hasta ahora, son los trabajadores.-

Relacionado con el nivel tecnoeconómico  el proceso de globalización  ha inducido un Estado empobrecido en sus funciones específicas e irrenunciables de búsqueda del bien común  ciudadano. Y el FMI y el BM, al intentar poner orden en determinadas economías, con sus propios criterios gananciosos han acentuado su pobreza y su dependencia del exterior.

Nivel sociopolítico: A grandes rasgos se ha de señalar que de dos bloques políticos hemos pasado  a tres bloques económicos en el panorama socio político mundial.

La política internacional ya no está encuadrada por la confrontación desde  bloques políticos sino que enfrenta a tres centros  económicos con diferencias políticas y sobre todo culturales: EE.UU. La Unión Europea y Japón – SE Asiático. El resto del mundo salvo algunos países satélites de algunos mencionados queda al margen de la prosperidad y con graves  conflictos internos.

Los cambios producidos en estas dos últimas décadas han provocado una desconfianza ciudadana respecto a los agentes políticos, agravado por la corrupción personal de no pocos dirigentes de la sociedad- La situación actual  es de una crisis generalizada de partidos políticos que arrastra a los sindicatos y otras organizaciones intermedias. Si bien aparecieron nuevos movimientos sociales que no terminan de configurarse y definirse por los intereses universales y el bien común de la ciudadanía

A nivel social el proceso de globalización, como se ha  configurado en los últimos años, ha creado una irritante división entre  grupos que han logrado dominar las TIC y enriquecerse y los que han quedado excluidos y se van empobreciendo en forma alarmante. El término excluido responde a un efecto social propio del proceso de globalización manipulado sin valores éticos. El “excluido” es una categoría  sin ninguna posibilidad de recuperación...

“Excluido” es el nuevo nombre de la muerte en vida que se produce en un proceso de globalización no regido por criterios éticos humanizantes.

Nivel cultural: La globalización tal cual se viene configurando ha creado una división entre los que se enriquecen y la aprovechan y los que se empobrecen y la sufren.

Cultura es la manera en que un grupo humano vive, piensa, siente, se organiza, celebra y comparte la vida. Las experiencias (dimensión visible de la cultura) son elaboradas, las más de las veces, en forma  inconsciente, internamente, por la persona que va así construyendo sus ideas y sus valores.

La publicidad influye y pasa a ser producto cultural que genera ideas y escala de valores en los ciudadanos, que los impulsan al consumo y hasta adicción. 

Hay una búsqueda del éxito como motivación principal no importando los medios instalando el  principio exitoso de que el fin justifica los medios y de que todo vale para lograr sus ganancias, consumir y gozar a costa de lo que sea y de quien sea, con la aceptación de que la única motivación del hombre es maximizar sus utilidades.

 

Actitudes hacia la globalización

El sistema determinante de relaciones en el mundo actual, en sus aspectos económico, político y cultural, no es asumido como dimensión o categoría moral; no se realiza y verifica como solidaridad, es decir, como determinación firme y perseverante de empeñarse en favor del bien común. Más bien parece despojado de valores espirituales. En su acepción más negativa, la globalización puede ser censurada como la imposición fáctica de un modelo cultural, estrechamente vinculado a un modelo económico, que arrasa los mejores valores de los pueblos, a los que vacía de su identidad tradicional. El proceso de globalización es susceptible de ser orientado y gobernado para ponerlo al servicio de las sociedades, de las economías y de las culturas del mundo entero, respetando la subjetividad de cada nación y su soberanía integral.

Tres  caminos se han abierto al respecto de la globalización:

1) Actitud del rechazo, que es el que han adoptado los fundamentalistas pretendiendo “excluir a los que excluyen”. Pero esta  actitud reaccionaria no podrá frenar  la fuerza de penetración de las TIC y además el fundamentalismo suele construir proyectos económicos, políticos, culturales que acaban deshumanizando a las sociedades en las que se implantan

2) Actitud de aceptación incondicional, es la del neoliberalismo. Porque ha servido a los agentes económicos más poderosos para llevar adelante el capitalismo salvaje, utilizando la derrota del socialismo histórico, para afianzar sus propios intereses. En el Modelo Neoliberal la tendencia actual de globalizar la economía mundial sigue un esquema inspirado en el capitalismo, donde se sobrevalora la ganancia económica en detrimento de los valores de la persona y el desarrollo de la sociedad.
La teoría económica neoliberal tiene algunos elementos válidos, como son la promoción del esfuerzo personal y la búsqueda de eficacia y productividad, pero adolece de graves vicios que la convierten en un verdadero peligro social: el desarrollo es sólo para el que más tiene, generando grandes monopolios privados, en detrimento de la actividad de la empresa familiar y pequeña.

3) Actitud de transformación aceptando el hecho que vivimos con insospechadas posibilidades de relación e interconectados con asombrosa rapidez. Se requiere imaginación y coraje  para salir del modelo o sistema o ideología neoliberal, matriz de la Globalización actual y pasar al modelo humano-cristiano  con el cúmulo de valores éticos cuyo centro sea la persona humana y sus múltiples derechos. Frente a una globalización deshumanizante, discriminatoria, elitista, economicista y masificadora, debemos propugnar una globalización humanizante, democrática, popular, solidaria, ética. “Si no hay ética - nos advierte Juan Pablo  II - el desarrollo será salvaje” y todos los derechos humanos serán conculcados, transgredidos unos tras otros, cayendo los valores humanos  de  la sociedad uno tras otro en un proceso “efecto dominó...”

 

En Argentina

Durante la década de los 90 la Argentina adoptó políticas claramente orientadas a la integración a la economía mundial. Las reformas neoliberales de mercado conocidas como Consenso de Washington consistían en un conjunto de medidas de disciplina fiscal, apertura comercial, desregulación y liberalización de la inversión extranjera directa, entre otras, a las cuales el país adhirió totalmente, siendo calificado como el mejor alumno por el FMI. 

Argentina debía integrarse a la economía mundial apoyándose en sus ventajas comparativas para la producción agroganadera, que se verían potenciadas por la globalización.

El país creció, pero en 1995 se produjo la crisis del peso mexicano, conocida como efecto tequila, que afectó seriamente a Argentina por medio de una fuerte fuga de capitales. Desde entonces la Argentina no pudo recuperar una senda firme de crecimiento. Los volátiles mercados financieros internacionales generaron las crisis del Sudeste Asiático, Rusia y Brasil. La Argentina entró en profunda recesión y, finalmente, a fines de 2001, sufrió el mayor default de la historia.

La caída de Argentina asombró al mundo y a los mismos argentinos y sus causas siguen siendo motivo de debate. Las visiones más optimistas sobre la globalización han sufrido un golpe, del mismo modo que se han puesto en cuestión o revisión las políticas del Consenso de Washington y el rol del Fondo Monetario Internacional.

Argentina abrió su economía mientras que los países ricos siguieron con sus proteccionismos. Si bien éstos poseen aranceles promedio comparativamente bajos, mantienen barreras en las áreas en que los países en desarrollo tienen ventajas comparativas, como es el caso de la agricultura, de las manufacturas intensivas en mano de obra y del acero en Estados Unidos  y Europa.

La globalización en Argentina es neoliberal y basada en:

>Liberar el comercio y los flujos de capitales, de tal manera que se pueda comerciar con ellos sin ningún control, en todo el mundo, sin que nadie pueda ponerles condiciones.

>Privatizar porque sostienen que todo lo público es poco eficiente, lo cual en este país no es real como que varias empresas privatizadas funcionaban antes mejor que en la actualidad. Ejemplo de esto eran Gas del Estado, Yacimientos Petrolíferos Fiscales y Aerolíneas Argentinas

>Flexibilizar el mercado de trabajo convirtiendo a los trabajadores en un costo variable pudiendo contratarlos a los salarios que a la empresa le parezcan adecuados y despedirlos cuando les convenga. Esto se hace y algunos partidos políticos insisten en acentuarlo y fijar salarios variables mes a mes de acuerdo a la decisión de cada empresa.

>Desregular, es decir, eliminar todas las regulaciones públicas de la vida económica y social para que ellos puedan establecer sus propias reglas.

Una condición particular de la globalización en Argentina ha consistido en restringir los alimentos a quienes padecen hambre y, al contrario, alimentar a los mercados. Con el aumento de la desnutrición infantil y la aparición inédita de niños con desnutrición grave de tercer grado.

La globalización puede ser buena o mala, todo depende de las intenciones y de las acciones para llevarla a cabo. Esto se conoce por los resultados. Argentina sufrió una globalización  despiadada, donde el neoliberalismo se impuso con políticas económicas dictadas desde las naciones más poderosas. Se especula para ganar dinero cuando se necesita mayor producción; se implanta la mentalidad individualista cuando más se precisa una corresponsabilidad solidaria; el consumismo, que necesita el capital para engrosar ganancias y mantener la competitividad persiste en una sociedad donde las grandes mayorías no pueden satisfacer sus necesidades básicas.

La globalización neoliberal no plantea problemas cuando se trata de admitir derechos civiles o políticos que no cuestan dinero como son, por ejemplo, libertad religiosa, libertad de expresión o elección libre de gobernantes. Las reticencias y la oposición llegan en los derechos económicos y sociales, cuya satisfacción no es posible sin prestaciones, como son por ejemplo: puesto de trabajo para todos, salario y jubilación suficiente, seguridad social, prestaciones de salud y educación. En estos casos la libertad desaparece y se encuentra directamente relacionada con el dinero, aparece la necesidad de ajustes y de sacrificios. Pero no surge el trabajo ni la justicia social.

En Argentina el Estado ha perdido autoridad como agente de la política económica y ya no controla plenamente las variables macroeconómicas básicas. La globalización ha puesto en evidencia una subordinación antinatural de las políticas nacionales a la economía dirigida desde los centros financieros internacionales, cuando el fenómeno mismo debería situarse bajo una autoridad política capaz de velar equitativamente por el bien de todos.

Con respecto a liberar el flujo de capitales Argentina tiene una larga y penosa experiencia con los capitales externos esencialmente especulativos (golondrinas), que solamente sirven para impulsar grandes gastos en consumos suntuarios y malversaciones, dando una errónea ilusión de que se está alcanzado un alto nivel de vida. Los inversionistas externos con sus dólares adquieren pesos y los depositan en bancos argentinos durante los períodos en que se ofrecen altos intereses. Cuando las entidades financieras tienen sobreoferta de liquidez comienzan a disminuir esos intereses, y por lo tanto se reduce el atractivo de las imposiciones a plazo fijo. Esto inicia el regreso de los capitales "golondrinas" a sus plazas de origen, sacando del país grandes ganancias en el momento que ellos deciden.

La tremenda sangría que esto ocasiona al país, requiere que se controle el ingreso y la salida de capitales con una política estructural, desechando la teoría de que la globalización supone excluyentemente la libre circulación de los capitales.

En Argentina el índice de bienestar, medido por el acrecentamiento de la incertidumbre respecto de mantener el empleo y la creciente marginación - exclusión, ha descendido. La filosofía del mercado ha penetrado en la sociedad de modo tal que ha sido suficiente para desplazar, por incapacidad de sostener sus niveles de ingreso, al 60% de la población, que se encuentra bajo el nivel de pobreza.

En esta globalización neoliberal quienes sacan ventajas son los especuladores, con el agregado de intentar convencer como que sus indicaciones económicas, exentas de humanismo, forman parte de la única fórmula viable en el mundo moderno, y que sus principios deben aplicarse estrictamente, sin tener en cuenta las características propias de cada país.

 

Globalización alternativa 

La crisis argentina compartió la atención de los medios de comunicación de todo el mundo con el debate sobre las dos visiones de la globalización que tuvieron lugar en Nueva York y Porto Alegre en Febrero 2002.  En el hotel Waldorf Astoria de la ciudad elegida como un gesto de solidaridad con las víctimas del 11 de septiembre, después de tres décadas de reunión en la ciudad suiza de Davos, el Foro Económico Mundial, de visión económica neoliberal, convocó a líderes mundiales, políticos y empresarios.

Mientras tanto, en Brasil, participaban del Foro Social Mundial, de visión social como alternativa solidaria, miles de personas y de organizaciones no gubernamentales bajo el eslogan "otro mundo es posible", planteando una visión alternativa de la globalización, crítica de la que viene proponiendo Davos.

El Movimiento Global de Ciudadanos se ha especializado en la realización de actos paralelos a las grandes reuniones internacionales de líderes económicos y políticos. Así nació el Foro Social Mundial, que se realizó por primera vez en enero de 2001, en forma paralela a la reunión de Davos.

Las organizaciones congregadas en Porto Alegre propusieron una globalización solidaria, centrada en los derechos y necesidades de toda la humanidad y no en los deseos de los globalizadores. Se oponen a una forma particular de integración económica internacional que los países desarrollados concibieron en defensa de sus propios intereses, como si los de la población en su conjunto fueran accesorios.

La "globalización alternativa" plantea la necesidad de:

A todo esto tiene que  agregarse la supresión de los paraísos bancarios que reciben y permiten el secreto de las cuentas bancarias de todos los delincuentes del mundo.  En esto Argentina tiene una triste experiencia: En los paraísos bancarios hay depósitos de argentinos producto del latrocinio, por más de 130.000 millones de dólares. Casi la deuda externa del país. 

 

Globalización solidaria y la DSI

El complejo fenómeno de la globalización es una de las características del mundo actual, perceptible especialmente en América. Dentro de esta realidad polifacética, tiene gran importancia el aspecto económico. Con su doctrina social, la Iglesia ofrece una valiosa contribución a la problemática que presenta la actual economía globalizada. Su visión moral en esta materia "se apoya en las tres piedras angulares fundamentales de la dignidad humana, la solidaridad y la subsidiaridad". La DSI ha elaborado el principio de subsidiaridad, según el cual ni el estado ni ninguna sociedad más amplia deben suplantar la iniciativa y la responsabilidad de las personas y de las corporaciones intermedias (Catecismo 1883 - 1894)

La economía globalizada debe ser analizada a la luz de los principios de la justicia social, respetando la opción preferencial por los pobres, que han de ser capacitados para protegerse en una economía globalizada, y ante las exigencias del bien común internacional. En realidad, la doctrina social de la Iglesia es la visión moral que intenta asistir a los gobiernos, a las instituciones y las organizaciones privadas para que configuren un futuro congruente con la dignidad de cada persona. A través de este prisma se pueden valorar las cuestiones que se refieren a la deuda externa de las naciones, a la corrupción política interna y a la discriminación dentro de la propia nación y entre las naciones.

El liberalismo económico que se basa en la primacía absoluta de la ley de mercado sobre el trabajo humano es inmoral e inhumano porque rebaja la persona, la sumerge en una cosmovisión materialista, consumista y porque atenta contra la justicia y contra la caridad hacia los más desvalidos. La Iglesia enseña que:

La DSI promueve una mayor integración entre las naciones, contribuyendo de este modo a crear una verdadera cultura globalizada de la solidaridad, y también colaboración con los medios legítimos en la reducción de los efectos negativos de la globalización, como son el dominio de los más fuertes sobre los más débiles, especialmente en el campo económico, y la pérdida de los valores de las culturas locales a favor de una mal entendida homogeneización.


 

Hacia un cambio de la globalización neoliberal en solidaria

En la era de la globalización  presentada como un torbellino que todo lo envuelve, en una gran confusión  y pérdida de valores humanos dando como consigna: “sálvese quién pueda”, un cristiano con fe lucida y profunda debe encarar la vida con estas cuatro coordenadas:

Pensar que no hay alternativa sería pensar en el “final de la historia” como pretenden  los neoliberales, y para esto es necesario:

Conclusiones

La globalización  en cuanto proceso técnico de punta, es una de las maravillas que va encontrando la humanidad para su  real progreso en humanización,  siempre  cuando tome la dirección señalada por Dios de la solidaridad. Pero la nueva cultura de la globalización no soporta, y le molesta, la enseñanza sobre el destino universal de los bienes que con tanta claridad defendió siempre la Doctrina Social de la Iglesia, y que continuamente recuerda. Hay un texto evangélico bien conocido: "no podéis servir a Dios y al dinero".

La DSI y el liberalismo de la globalización difieren principalmente en el plano de los valores: el liberalismo se abstiene de formular normas éticas o morales. Para la DSI no es malo el deseo de vivir mejor, pero es equivocado el estilo de vida en el que se presume como mejor el tener y no el ser, y el hecho de querer tener más, no para ser más sino para gozar, con un consumo que es propuesto como un fin en sí mismo.

La economía debe ser una herramienta al servicio del hombre y no un fin en sí misma. La globalización hasta ahora se ha preocupado de la economía como valor supremo, haciendo abstracción del hombre y del sufrimiento que le produce. Los conceptos de la DSI sobre la cultura globalizada de la solidaridad y el "compartir" no existen para la globalización neoliberal, le son completamente extraños y retrógrados. En realidad la globalización neoliberal aprovecha para ampliar sus beneficios relegando a quienes no aceptan aumentar sus ganancias a costa de aplastar a los demás.

La economía es sólo un aspecto de la actividad humana. Si es absolutizada, la causa no hay que buscarla únicamente en el sistema económico, sino en el sistema sociocultural, cuando el mismo ignora la dimensión ética y religiosa.

Es deber el encauzar la globalización hacia la verdadera cultura globalizada de la solidaridad y a una solidaridad globalizada cuyo nombre y realidad es el compartir... el partir “mi” pan con los demás y con una sola preferencia: la del más necesitado.

A este propósito el Papa Juan Pablo II es terminante:  “La economía globalizada debe ser analizada a la luz de los principios de la justicia social, respetando la opción preferencial por los pobres, que han de ser capacitados  para protegerse en una economía globalizada y ante las exigencias del bien común internacional”.

Se hace desear una profunda reforma del sistema financiero mundial y una revisión de la estructura de las organizaciones internacionales existentes, para que las finanzas se pongan efectivamente al servicio del trabajo y de la economía real. Sin una reforma del sistema financiero mundial no se hallará solución para el problema de la deuda externa, que pesa  sobre muchos países. Las organizaciones que requieren reformas son el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio.

 

 

Argentina debe aplicar restricciones al ingreso de los capitales especulativos y fugaces -capitales golondrinas - que llegan al país atraídos por elevadas tasas de interés y se retiran  cuando se inicia una baja en los rendimientos, llevando grandes beneficios.

Argentina, junto con Brasil y el Mercosur, debe adoptar un régimen de control del flujo de capitales, evitando la depredación de los capitales externos especulativos al condicionar su permanencia, dirigiendo las condiciones de acuerdo a una política de estado y de unidad en el Mercosur.

La globalización no significa renunciar a los controles de la economía que debe ejercer una nación soberana.

 

Investigación: Dr.Julio Crespo Argañarás

 

Referencias

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Otro Mundo es Posible - Globalización Alternativa

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Carlos Jornet - De golondrinas y buitres - La Voz del Interior -Córdoba- 3 de junio 2003

 


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Actualizado Junio  2003