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LA POESÍA EN VILLA DEL VALLE DE TULUMBA

Maximiliano Márquez Alurralde

Maximiliano Márquez (hijo)

Tucumanos de nacimiento, tulumbanos por adopción, ambos, padre e hijo, se instalaban en Tulumba durante el verano escapando del clima tropical del Tucumán. Fueron personas con talentos múltiples de escritores, de hombres de leyes preocupados por el bien público, narradores ingeniosos.

Padre e hijo creadores, fundamentalmente poetas que en todo momento de alegría o tristeza engalanaban las circunstancias con su buen decir. Poetas de sincera delicadeza espiritual y finura, como características esenciales. Amaban la vida, la placidez de la vida provinciana.

Todos los años se refugiaban con su familia, en la época veraniega, en la Villa del Valle de Tulumba, en Córdoba. Desde allí Maximiliano Márquez Alurralde escribe una serie de Crónicas de Córdoba del Tucumán que publica durante más de diez años en los diarios La Gaceta, de Tucumán, y La Voz del Interior, de Córdoba; y pronunció discursos evocativos al granadero Márquez, oriundo de Tulumba y muerto en el combate de San Lorenzo, y a la memoria de Fray Mamerto Esquiú, cuando el descubrimiento de un monolito bajo el tala secular de la iglesia donde enseñaba catecismo.

Tenían numerosos escritos y poesías como para hacer varios libros, pero les asistía la idea de que el libro tuerce la intención de pureza del poeta al perder su intimidad si consiente ser un producto de venta. Sin embargo, Maximiliano Márquez, hijo, accede a publicar algunas poesías y crónicas de su padre ante el pedido de sus amigos que querían realizarle un homenaje. " Tarea difícil por la vastedad y versatilidad de la obra, que obligó a seleccionar entre publicaciones y representaciones o dichos en su intensa labor literaria y cultural: épicas, líricas, dramáticas, revistas musicales, crónicas históricas; humorísticas, retóricas, ensayos, ocurrencias narrativas y hasta sus inquietudes por el lenguaje cinematográfico" Estas son las palabras de su hijo para la presentación del libro "Pájaro de Luna" en Tulumba.

Ambos tenían sus destinos unidos a la luna y a ella le cantaban, así como a su tierra tucumana, a su Tulumba y a sus raíces de España.  Y pensando en su tierra de Tucumán y de Córdoba, y en sus familias  aparecían los versos:

 

Trozos de Pájaro de Luna

 

En 1919:

"Tierra tucumana, tierra de poesía,

tierra de las aves, tierra del amor,

tierra de cantares,, tierra de alegría,

y nido de ensueño, de beso y de flor.

 

Tardes de mi tierra, tardes de poesía

amor a l tierra y amor para nos,

hay tanta belleza que casi se diría

que en ella se vive más cerca de Dios".

 

En l935:

"España, yo te bendigo en mis canciones

España, reyna y madre de la luz y el color;

bajo este hermoso cielo recuerdo tus balcones

donde se abrió la gracia, donde brotó el amor."

 

 En 1941 homenaje a Leopoldo Lugones en su pueblo natal:

"Un poco cansado de hablar con el hombre

me fui por los montes en busca de vos,

por ver si los pájaros recuerdan el nombre

de quien los cantara en ritmo con Dios.

 

Cerro del Romero que admiró tu cuna

brisas de esas lomas cantan al pasar;

se nos fue el poeta de la luz de luna

acaso a qué cielo; quién sabe a qué mar".

 

En 1954 su intuición de "Lo Fatal":

"Hoy he sentido el canto de pájaros extraños

que rondaban sin tino en el jardín sombrío

y su canto eran trinos de matices huraños

como si ya se fueran del horizonte mío.

 

Quizá por la pendiente profunda de los años,

era yo el que me iba de la tierra y el río;

peregrino romántico de un paisaje de antaño,

era yo el que me iba, con mi sueño y mi hastío".

 

En 1970 Machi Márquez recordaba a su padre:

"Tu verbo ha germinado

entre espinas y flores penitentes

(Babel empecinada de lenguas olvidadas);

llovía la muerte misma,

en aquel octubre alado y memorioso.

 

Un precario silencio

atormentaba las gotas de mi canto.

 

Sagitario sin voz:

trashumante en el incienso azul

de una postrera lírica...

 

La corola de un cáncer

bebiéndose las estrellas ciegas

con un grito al revés en la mirada.

 

-Te siento

a veces

desde el fondo de las bocas,

(azoradas)

en vocablos eternos

en principio

sin final

brotando con nuevas resonancias

por la vigilia ancestral de Tu Palabra.

 

 

 

 

 

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Febrero 2001

Flia J.Crespo Argañarás