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Encuentro de España con América

 

Nadie sabía nada. Ni el destino sabía nada. Ni el destino sabía nada seguro aún. Ningún compromiso tenía aún el destino, en ese año de 1492 con unos españoles que partieron en tres naves a buscar las Indias...

Ningún compromiso seguro tiene tampoco el destino con esa pequeña escuadra que sale del Puerto de Palos rumbo a su temeraria meta. Pueden suceder todavía tantas cosas...La medalla, sí, ha sido arrojada a los aires. Pero ángeles suele haber en lo etéreo que recogen estas medallas, y se las llevan, y nunca más las dejan caer. Así mismo pasa. De donde saca el vulgo que el hombre propone y Dios dispone. Y está muy bien. Cauteloso, y no más de lo debido, es aquel que abriga dudas respecto de ese rígido sino que ciertas gentes suponen por falta de imaginación.

Solamente Dios, por así decirlo, sabía con certeza el camino de los futuros sucesos...

Con este estilo de Arturo Capdevila puede relatarse el origen del descubrimiento de América y los primeros pasos españoles hacia su destino: El encuentro de otras civilizaciones...

El presidente Argentino Hipólito Irigoyen estableció, en su primera presidencia, el día 12 de Octubre como Día de la Raza, mediante un decreto que luego tuvo la adhesión de casi todas las naciones americanas, incluyendo Estados Unidos.

América, con excepción de la anglosajona norteamérica, se convirtió desde un comienzo en un continente mestizo. Y mestizas serían sus instituciones, sus próceres, su economía, su arte y su religión. Este mestizaje del continente hispano americano muestra que hubo una relación intensa y total entre la cultura indígena y la cultura hispana.

En Argentina si bien hubo luchas, los españoles se cruzaron con los naturales, algunos con la violencia y la mayor parte con el amor prolongado en los hijos y la familia. Este fue un proceso distinto al de los ingleses que colonizaron América del Norte a fusil, sin preocuparse por saber si los aborígenes eran o no personas, porque preferían considerarlos animales. Y como tales los consideraron, así los trataron y los eliminaron sin arrepentimientos. España fue capaz de dudar y plantearse serios problemas de conciencia, promoviendo un debate teológico contra los ideólogos de la opresión, que respaldó la Corona: "Los indios tienen alma y por ende son seres humanos en plenitud".

En Córdoba las sierras habitadas por poblaciones indígenas sedentarias, con buenos bosques y arroyos, con su suelo apto para los cultivos, fueron lugar de atracción para el colonizador español. La inclusión del elemento hispanocolonial en la zona serrana habitada por los comechingones trajo a corto plazo una redistribución humana en función de una nueva estructura económica y social, cuyos procesos principales fueron: El reagrupamiento de la población comechingona y el desarrollo de emprendimientos urbanos.

La población serrana indígena se encontraba dispersa en pequeños poblados de 10 a 50 casas, y los españoles trataron de reagrupar las poblaciones diseminadas en comunidades más concentradas, para facilitar la apropiación del trabajo excedente por el sistena de encomiendas.Esto trajo la reacción de la Iglesia Católica en defensa de los nativos y así surgió la "reducción eclesiástica", a impulso de la lucha contra la encomienda de los indios.

En 1605 la Iglesia denuncia que "es común y general el servicio personal que los españoles encomenderos tienen de los indios, que es servirse de ellos como de esclavos, apartando los nacidos de las mujeres y de ordinario los hijos de los padres". Y se elevan tres acusaciones básicas contra el sistema encomendero:

Si se reflexiona atentamente sobre estos tres puntos inmediatamente hay que controlar la fecha de estas acusaciones, porque corría el año 1605 pero esto puede aplicarse a la Argentina año 2001, donde la globalización y el predominio de la economía de mercado sobre la economía humanista está  llevando a la población a un sistema similar al de "encomiendas". Donde se manifiesta el aumento del trabajo en negro, eliminación de servicios sociales, excesivo trabajo exigido con dedicación total a las empresas sin respeto de horas, falta de un justo precio del trabajo y posibilidades de ahorro cero. La libertad formal desaparece ante la servidumbre sin esperanzas que produce la retribución insuficiente y la amenaza continua de pérdida del trabajo.

Como consecuencia de estas evidencias Felipe III ordenó en 1609, cesar los repartimientos y servicios que no fueran voluntarios.

Con la protección del Rey la reducción se impuso como un tipo más moderno y realista de establecimiento rural, conservador de la organización social indígena. Supuso un aculturamiento general sobre la base de la evangelización, que proporcionó a la Iglesia colonial fuerza de trabajo para la agricultura dentro de un sistema que respetaba al hombre, facilitando el aprendizaje de oficios y artesanías, y terminó construyendo el modelo de la hacienda rural que surge en el siglo XVII sobre las ruinas del sistema encomendero. En la actualidad eso se llamaría un Sistema de Modernización y Capacitación Laboral.

En aquellos años el Obispo del Tucumán lo explicaba diciendo que "Las reducciones se hacen eligiendo las partes que convienen y sean más acomodadas para la vivienda y la habitación, y donde tengan tierras, pastos y aguas para sus sementeras y crías de ganado y donde los españoles y poblaciones no hagan ofensa ni perjuicio a las de los indios, ni se metan entre ellos ni los obliguen a servicios personales".

Esto era su fundamento social.


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Marzo 2001